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Foto blanco y negro almacén de melones Vicente Peris.

Vicente Peris, la historia de una empresa familiar de tercera generación

Nuestra historia se asocia en sus orígenes a los afamados melones piel de sapo cultivados en la colonia agrícola de “Cúper o Cuíper”, barrio anexo a la población de Foios. Su cultivo estaba muy extendido en nuestra zona de origen, con tierras de marjal ligeramente salinas, donde las huertas y los melonares florecían por doquier. La fama de los melones de Foios trascendía la provincia, de hecho, hay referencias en la prensa madrileña del siglo XIX que alaban su gran calidad. Hasta aquí llegaban en carro los comerciantes de las grandes ciudades, para comprar a los agricultores locales, entre ellos a un joven Ramón Peris Orts.

Tras la guerra civil, con la progresiva recuperación de la actividad económica, Joaquín Crumols, propietario de una importante parada del Mercado del Born en Barcelona y conocedor de la calidad de sus productos pidió a Ramón que retomase el cultivo del melón piel de sapo a gran escala. Ramón ya estaba en otro proyecto, así que invitó a su sobrino Vicente a que tomara las riendas del negocio. Vicente Peris pronto necesitó ampliar las tierras de cultivo gracias al éxito de sus producciones de melones.

En esta etapa se incrementan las hectáreas de tierra y se empieza a cultivar en otras zonas más allá de la huerta de Valencia. Vicente impulsará el concepto de calidad a través de los diferentes procesos de cultivo, recolección y elaboración configurando la personalidad de la marca, algo que nunca se había vivido en el sector de los melones piel de sapo. En el año 1947 se registra la selecta marca 18 Quilates y durante los años 55 y 60 nacerán dos marcas más, Peris y Vicentín, también vigentes a día de hoy.

Puesto de melones 18 quilates y otras frutas Vicente Peris.
Retrato de Vicente Peris, fundador de la empresa.

Desde 1944 hasta la actualidad, se mantiene vivo el concepto de empresa que configuró Vicente Peris y que definió las claves del éxito del proyecto hasta nuestros días. La capacidad comercial de Vicente Peris le permitió entender las necesidades de los comerciantes.

Entre sus ideas comprendió el papel que para el consumidor tenían las marcas y la importancia del cuidado en la presentación, de manera que comenzó a presentar en cajas de madera confeccionadas a mano los primeros melones 18 Quilates envueltos en paja de arroz. Esta capacidad de cambio también fue la clave para adoptar las novedades que surgían y mejoraban las producciones: variedades, abonados, tratamientos, invernaderos, consiguiendo mejoras en los calibres y la calidad constante de los productos. El nombre de Peris ya era un distintivo de calidad entre los fruteros más experimentados del país y sus melones un acierto seguro para los consumidores.

La actividad continuó imparable, hasta que a finales de los 80 se produce el relevo en la dirección de la empresa. La gerencia recae en la hija mayor de Vicente, una joven Rosa Peris que toma las riendas de la empresa familiar en un sector marcadamente masculino, donde consigue ganarse el reconocimiento del sector y los jefes de compra de las principales cadenas de la distribución. A ella, a su marido, Alberto Montaña, y a su hermano, Joaquín Peris, se les atribuye el mayor desarrollo de la capacidad productiva y comercial de la empresa.

Su trabajo contribuyó a que los productos Peris lograsen una destacada presencia, tanto en los principales mercados de España, como en las primeras cadenas de supermercados que comenzaban a aflorar en aquella década.

Rosa Peris, segunda generación en Vicente Peris.
Alberto Montañana Peris, tercera generación en Vicente Peris.

Ya en 2015, la tercera generación de la familia, Alberto Montaña Peris, toma las riendas. En una primera fase su labor se centra en el desarrollo e implantación del proyecto de cuarta y quinta gama, bajo las marcas Peris y Frutifresh. Con este modelo implantado y en crecimiento, Alberto Montaña asume en el año 2018 la dirección general de la empresa.

Una nueva etapa marcada por la modernización de los procesos de trabajo y con una apuesta decidida por la sostenibilidad y el respeto, a la tierra, al producto y a las necesidades de los clientes que eligen, por encima de todo, la calidad.