Con la situación generada por el Covid-19 y la toma de conciencia sobre la importancia de mantener la seguridad alimentaria también en la sección de frutas, los directores de compra de supermercados y fruterías están cambiando sus políticas de compras en frutas partidas como el melón, la sandía o la calabaza. Estas elaboraciones se vienen realizando en obradores poco higiénicos y espacios que no cumplen los mínimos protocolos de seguridad alimentaria. Afortunadamente estas líneas de trabajo están cambiando. Es el momento de contar para sus suministros de fruta cortada con instalaciones como la Sala Blanca de Peris en Albuixech (Valencia) que ha aumentado su volumen de producción en las últimas semanas. Esperemos que esta responsable toma de conciencia sobre la importancia de ofrecer productos en el lineal elaborados bajo condiciones seguras siga esta tendencia en el futuro.
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