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A la sandía le faltaba un paso para convertirse en la fruta favorita de los clientes más exigentes, los niños. Y ese paso era prescindir de las pepitas. ¡Y se hizo! De esta manera, comer sandía, incluso cocinar con ella, es mucho más fácil y placentero, ya que no hay que retirar decenas de pepitas esparcidas por cada rodaja.

En Vicente Peris somos productores y proveedores de sandías sin pepitas: la sandía negra premium Vicentín, y las negras y rayadas ‘Peris Dolce’.

Las sandías sin pepitas se han popularizado mucho en los últimos años, la mayoría de los productores de sandía optamos por cultivar este tipo de sandía porque, al final, es lo que el consumir más pide. Y no es que sea una novedad, de hecho, la sandía sin pepitas es más antigua de lo que podríamos pensar, y su nacimiento se establece en 1939 en Japón.

“Las sandía sin pepitas son transgénicas”, es una afirmación falsa

La sandía sin pepitas ha despertado recelos y hay personas que piensan que estas sandías han sido manipuladas genéticamente para eliminar sus pepitas, es decir, que son sandías transgénicas. Y lo cierto es que no es así.

Las sandías sin pepitas son fruto del cruce de dos sandías con cromosomas diferentes. Se utiliza el polen de la flor masculina de una planta de sandía diploide, con dos juegos de cromosomas (2n), y se cruza con la flor femenina de una sandía tetraploide, con cuatro juegos de cromosomas (4n).

De ese cruce saldrá una sandía triploide, con tres juegos de cromosomas. Esa sandía se desarrollará sin problema, pero será incapaz de formar semillas en su interior, o si las forma apenas se desarrollarán, de ahí que en ocasiones encontremos, en las sandías sin pepitas, semillas blancas y blanditas, imperceptibles al bocado, que recuerdan a las del pepino.

Sandía sin semillas vs sandía baja en semillas

Cultivar sandías sin pepitas es un objetivo que todo el mundo intenta, porque es lo que demanda el mercado, pero que no todos consiguen. De hecho, algunos supermercados ya empiezan a etiquetar las sandías como ‘bajas en semillas’, porque el calificativo ‘sin semillas’ no se termina de ajustar a la realidad en algunas marcas.

En el caso de Peris, solo trabajamos con sandías sin pepitas. De hecho, su alta calidad las han convertido en la fruta que más vendemos, y nos permite llegar a mercados donde el melón piel de sapo es un desconocido.

En PERIS disponemos de sandía negra y rayada prácticamente durante todo el año, siempre de las mejores variedades, las que ofrecen mejores texturas y máximo sabor. Ofrecemos la sandía entera y también cortada y termorretractilada, un proceso que llevamos a cabo en nuestra sala blanca de IVgama, de manera que pueda llegar a los puntos de venta en condiciones óptimas en lo que a seguridad alimentaria y frescura se refiere.

El sector agroalimentario es uno de los más innovadores

Tras cada fruta y verdura hay mucha innovación e investigación. Todas las frutas y verduras han ido evolucionando con la intervención de los humanos en base a los gustos de los consumidores. De hecho, muchas de ellas, hoy serían rechazadas por el mercado. Fijaos en este cuadro del siglo XVII del artista italiano Giovanny Stanchi, ¿en qué se parece esa sandía a las actuales? En la corteza, quizá. Porque su pulpa estaba llena de nervios y pepitas. ¡Bendita I+D+i!

En el sector agrícola y agroalimentario en general hay una apuesta continuada por la innovación. Esto es así desde hace décadas por varios motivos, aunque dos son los más destacables.

Por una parte, satisfacer los gustos del consumidor y también sorprenderle con los alimentos, que sean originales, bien por su color (tomates y pimientos amarillos), por su tamaño (pepinos snack, mini melones…), o porque facilita su consumo (fruta y verdura cortada y pelada, sandía sin pepitas…).

Otro motivo de la innovación constante es hacer frente a los elementos, que en la agricultura son muchos, por ejemplo plagas, enfermedades o el cambio climático. En este caso se trabaja por obtener variedades más resistentes, que sean menos exigentes con el consumo de agua o que aguanten mejor las altas temperaturas, que son algunas de las consecuencias del cambio climático.

Y todo ello, mientras se mantiene la calidad del alimento y su sabor. Un reto campaña tras campaña que en Peris libramos con dedicación y mucha técnica agrícola, tanto en el campo como en nuestras plantas de producción de I y IV gama.