En el día a día de una planta de IV gama hay algo que ocurre constantemente: cortar, pelar, ajustar el producto para que llegue al consumidor en su mejor versión.
Y en ese proceso, inevitablemente, desechamos partes del fruto que no forman parte del producto final.
Durante años, esos subproductos han tenido salidas secundarias, mayoritariamente dirigidas a la industria del zumo y a la ganadería. Pero nos hicimos una pregunta, ¿y si fuésemos capaces de ir más allá?
Nos pusimos manos a la obra con la piña y hemos respondido con bromelina de alta calidad.
De corazón de piña a ingrediente funcional
Cuando la piña se procesa para IV gama, el corazón se elimina porque resulta demasiado fibroso para su consumo.
Pero ese corazón está lleno de sustancias con valor nutricional, entre ellos bromelina, una enzima con propiedades reconocidas en el ámbito digestivo y con aplicaciones en nutrición y salud.
Identificar ese valor era el primer paso, el segundo, extraerlo y conservarlo.
Y ahí empezó el verdadero reto.

El proceso importa (y mucho)
La bromelina es especialmente sensible. Desde el momento en que se corta la fruta, su degradación comienza si no se actúa con rapidez y precisión.
Por eso, en este proyecto el reaprovechamiento importa tanto como el proceso.
Esta labor empieza en la nuestra sala blanca, donde una vez extraído el corazón de la piña, se estabiliza el producto para frenar la oxidación y preservar la actividad enzimática. A partir de ahí, el proceso continúa en laboratorio, mediante técnicas como la liofilización, que permiten mantener la integridad del principio activo.
El resultado es un extracto con 500 GDU, un indicador de alta actividad enzimática, obtenido bajo condiciones controladas y con trazabilidad completa. Es decir, control técnico aplicado a cada fase.

Innovación que nace del proceso
En Peris entendemos la innovación de una forma muy concreta: no como algo aislado, sino como una consecuencia natural de trabajar cada día con el producto.
Este desarrollo surge precisamente de ahí. De mirar el proceso con atención, detectar oportunidades y convertirlas en soluciones reales.
Por un lado, se reduce el desperdicio. Por otro, se genera un ingrediente de alto valor añadido.
Y, además, se abre una vía de trabajo que conecta la IV gama con ámbitos como la biotecnología aplicada.
Aprovechar mejor también es hacerlo mejor
Este tipo de proyectos forman parte de una línea de trabajo que va más allá de un producto concreto.
En Peris llevamos años avanzando en el aprovechamiento integral de la materia prima, colaborando con centros tecnológicos y universidades para encontrar nuevas formas de reducir el impacto de nuestra actividad y mejorar la eficiencia del proceso.
Porque cuando la materia prima se aprovecha mejor, todo mejora: el proceso, el rendimiento y también el resultado final.
Con más de 80 años de trayectoria en I gama y más de una década trabajando la IV gama, en Peris seguimos evolucionando con una idea clara: la calidad no está solo en el producto que se ve. También está en todo lo que ocurre alrededor.
En cómo se trabaja, en cómo se aprovecha y en cómo se transforma ese conocimiento en soluciones reales.