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Imagina… Tienes en tus manos una tarrina de nuestro melón pelado y troceado Frutifresh. Estás deseando hincarle el diente porque ves el melón jugosito, pelado y cortado de un tamaño idóneo para poder pinchar y comer. Pero… ¡espera! ¿Qué te parece si reflexionamos un instante sobre qué ha sucedido con las partes del melón que no están ahí? ¿Dónde ha ido a parar su corteza y sus semillas? ¿Cuántos kilos de estos desechos podemos llegar a generar en Vicente Peris al cabo del año y qué pasa con ellos?

Son muchas preguntas para las que tenemos respuesta, porque llevamos años trabajando en la correcta gestión de los residuos que generamos con nuestra actividad. Cada desperdicio, sea orgánico, de cartón, plástico o madera, tiene un final digno y respetuoso con el entorno y el medio ambiente, un proceso que valoriza el desecho y lo integra en la llamada economía circular.

Volvamos al melón que tienes en tus manos. Tú estarás a punto de disfrutar de su pulpa pero ¿sabes qué?, no eres el único que se va a relamer con él. Margarita, que es una vaca, se va a dar un festín con su corteza. ¿Y las semillas? Las semillas las hemos enviado desde este último año a la Universidad de Castilla-La Mancha para una investigación en la que estamos colaborando y gracias a la cual se obtendrán alimentos funcionales (más saludables), sustituyendo sus grasas saturadas por los aceites de estas semillas, poliinsaturados y antioxidantes.

En Peris generamos y gestionamos adecuadamente 2 millones de desechos orgánicos al año

Gestión de desechos orgánicos procedentes de frutas y verduras

Gestión de desechos orgánicos procedentes de frutas y verduras

Encontrar una solución responsable y útil para cada uno de los desperdicios que generamos es algo que llevamos a rajatabla. Y no os penséis que es algo sencillo, ya que en un año somos capaces de generar cerca de 2 millones de kilos de desechos procedentes de todas las frutas y verduras con las que trabajamos en I, IV y V gama: sandía, melón, apio blanco, calabaza, granada, mango, piña, guisantes, habas, naranja… Todos esos desechos son, en su gran mayoría, cortezas, semillas y, en el caso del apio blanco, tallos y hojas que eliminamos durante la confección de algunos de los formatos que preparamos de este fantástico producto.

Una vez retirados, los guardamos en bins de plástico, recipientes de gran volumen que mantenemos cerrados para impedir las fugas de jugos o lixiviados provenientes de los restos vegetales. En estos recipientes solo vertemos restos vegetales aptos para consumo de ganado, ya que, por ejemplo, eliminamos las cortezas de coco o la corona de las piñas (sus hojas) para evitar que los animales se puedan ahogar con ellas. Los bins generados en la planta de IV y V gama se guardan en cámaras frigoríficas a menos de 10 grados centígrados, hasta ser enviados y gestionados desde nuestra central a través de las ganaderías o gestores de residuos con los que colaboramos.

Si no hiciésemos esta labor de recuperación de residuos para, en este caso, alimentar al ganado, estos acabarían en un vertedero. Afortunadamente, al tratarse de residuos orgánicos, se integrarían en la tierra y no generarían ningún daño medioambiental. Sin embargo, le encontramos mucho más sentido a que esos restos tengan un fin útil, es lo que se denomina, valorización de los subproductos generados por la industria agroalimentaria.

Restos de la industria agroalimentaria gestionados con un fin útil

Restos de la industria agroalimentaria gestionados con un fin útil

Otros materiales, como el cartón, o especialmente el plástico, sí que pueden conllevar mayor problemática si su gestión no es la adecuada, y por ello, en Vicente Peris también nos ocupamos de ellos del modo más adecuado posible. Sobre ello iremos hablando en próximos artículos.

Mientras, disfruta de tu tarrina de melón pelado y troceado, porque Margarita ya lo debe estar haciendo con sus cortezas.