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Echar la vista atrás es un ejercicio la mar de interesante. A nosotros nos da la medida de lo que ha evolucionado el sector de las frutas y verduras en España y de los cambios que se han ido dando en tipos de cultivo, variedades, técnicas de trabajo y en gustos de los consumidores.

Tener más de 70 años de trayectoria como proveedores de frutas y verduras permite hacer ese ejercicio de una manera muy singular, porque nos sentimos parte de esa evolución y no solo meros espectadores, sino miembros activos de la evolución.

Así ha cambiado el cultivo de la sandía en España

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En los años 50, que es cuando en Peris comenzamos con la producción y venta de sandías, para nosotros esta fruta tenía un único nombre: Sugar Baby. Se trataba de una sandía de piel negra de variedad tradicional que cultivábamos en la Huerta de Valencia, concretamente en los campos de Foios y alrededores, bien cerquita de nuestra nave. ¡Qué recuerdos!

El éxito que estas sandías tuvieron en el mercado hizo incrementar la demanda y, a principio de los años 60, tuvimos que buscar nuevas zonas de cultivo, lo que nos llevó a ampliar campos en zonas costeras de Valencia y de Castellón. Fueron años de crecimiento notable, los consumidores estaban ávidos de sandías de calidad como las que encontraban bajo nuestra marca y tanto en mercados de abastos como en fruterías nos animaron a seguir ampliando producción porque se cubría la demanda existente.

Así que a mediados de los 60 la producción la llevamos a otras comunidades, como Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura, que nos permitían mantener la calidad, porque las condiciones de tierra y clima eran idóneas. A la vez, estas zonas nos posibilitaban acceder a grandes terrenos de cultivo, ya que los campos que teníamos hasta el momento en la Comunitat Valenciana eran de perfil minifundista, es decir, parcelas no muy grandes y diseminadas.

Ya en los años 70 llegaron nuevos cambios de la mano de nuevas variedades, con la incorporación de sandías híbridas, como Resistent, Panoria y Dulce Maravilla. Unas plantas que eran muy precoces en la producción de frutos y de mayor tamaño. Esto hizo que muchos productores las prefiriesen, y aunque en Peris también las incorporamos, seguimos manteniendo una parte de la producción con nuestra querida Sugar Baby, ya que al ser una variedad tradicional (no híbrida), tenía más sabor y dulzor.

Sandías nacidas de pies de calabaza: la evolución de las técnicas de cultivo

Además de las variedades, también hubo una evolución más que notable en las técnicas de cultivo. Se comenzó a trabajar con túneles de plástico, que ayudaban a cuajar las flores y proteger los plantones en su etapa inicial, y también se introdujo el riego localizado. Este sistema de riego eficiente fue primordial para la extensión del cultivo a las zonas mencionadas ya que son áreas de secano.

En los 80 se incorporó un cambio significativo en las técnicas de laboreo, los injertos en pies de calabaza. Es decir, sobre una planta de calabaza de cacahuete se injertaba una planta de sandía, conservando la parte aérea de la sandía sobre la raíz de la calabaza. Esta técnica se fue mejorando año tras año con mejores prácticas (púa, adosado, soldadura…) e injertos preparados en semilleros profesionales. Esto nos daba plantas más resistentes con frutos de gran calidad.

En los 90 llega la gran revolución: la sandía sin pepitas

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La sandía sin pepitas o sin semillas fue sin duda el cambio sustancial para el despegue aún mayor del consumo de esta fruta. Las primeras sandías sin pepitas fueron las rayadas, a mediados de los años 90. Poco después, esta particularidad también se extendió a las sandías negras.

Como todo cambio importante, siempre hay un periodo de adaptación. Muchos consumidores seguían prefiriendo la sandía ‘de toda la vida’, con sus pepitas negras, que consideraban un producto más natural y tradicional, ya que había cierta desconfianza hacia las nuevas sin semillas.

En Vicente Peris comenzamos a trabajar la sandía sin pepitas a finales de los años 90, y estuvimos más de una década trabajando con ambos tipos de sandía, con pepitas y sin ellas, ya que el mercado estaba dividido.

Desde 2017, todas nuestras sandías son ya sin pepitas, el mercado las aceptó al 100% y en la actualidad son las más demandadas.

El futuro: tamaño y formatos

La evolución sigue y en la actualidad ya tenemos detectadas nuevas tendencias, como la preferencia por parte de los consumidores de sandías más pequeñas, adaptadas a núcleos familiares de entre uno y tres miembros.

Del mismo modo, al ser una fruta que puede resultar aparatosa de manejar, también han llegado nuevos formatos, como las mitades de sandía termorretractiladas, o la sandía pelada y cortada, lista para consumir, y que en Vicente Peris también trabajamos en nuestra división de IV gama.

Sea entera, grande, pequeña, a mitades o a trozos ya pelados, te animamos a disfrutar de esta magnífica fruta que en Peris llevamos mimando más de medio siglo.